Industry2026-09-19
The Verge
OpenAI y Microsoft sabían del 'bucle de perdición'
Según los documentos judiciales desclasificados en la demanda del New York Times contra OpenAI y Microsoft, materiales internos de ambas compañías advertían que estaban entrando en un “bucle de perdición” (doom loop) que podía dañar la web. Los escritos también describen el rastreo masivo de datos para entrenar modelos de IA como un robo de trabajo sin precedentes, de acuerdo con el resumen. Los documentos llaman la atención porque sugieren que las empresas entendían el daño potencial para los editores y para el ecosistema web mientras seguían construyendo sus sistemas.
El núcleo del conflicto es cómo se entrenan los modelos de IA. Los editores sostienen que sus artículos, libros y demás obra creativa se usaron sin permiso ni compensación justa. Se espera que OpenAI y Microsoft argumenten que parte de ese uso está permitido, pero las advertencias internas les complican la pelea legal. Si directivos e investigadores reconocían en privado un ciclo dañino, los demandantes preguntarán por qué no se adoptaron antes salvaguardas, acuerdos de licencia o mecanismos de exclusión (opt-out). Un “bucle de perdición” describe un círculo vicioso en el que los resúmenes generados por IA reducen el tráfico hacia las fuentes originales, dejando menos recursos para el periodismo de calidad, lo que a su vez vuelve la web menos útil tanto para el entrenamiento futuro como para los usuarios.
El caso podría influir en mucho más que una sola empresa. Los tribunales podrían aclarar si entrenar con material protegido por derechos de autor constituye uso legítimo, qué transparencia deben los desarrolladores de IA y cómo se calculan los daños. Los reguladores podrían aprovechar los hallazgos para impulsar la procedencia de los datos, estándares de consentimiento y modelos de compensación. Los editores, por su parte, podrían exigir licencias colectivas o estándares técnicos que les permitan controlar cómo se rastrea su contenido.
Los documentos desclasificados no resuelven el caso, pero cambian el debate. En lugar de preguntar solo si el entrenamiento de IA está legalmente permitido, plantean una cuestión sobre el conocimiento y la responsabilidad corporativa. Si las empresas veían una amenaza para la web abierta, el público y los tribunales querrán saber qué hicieron en respuesta. El resultado podría moldear cómo los futuros sistemas de IA obtienen conocimiento y si la web sigue siendo una fuente sostenible de información generada por humanos.